¿Por qué el umbral del dolor cambia de unas personas a otras?
Las personas que quieran saber cómo aliviar el dolor de las hemorroides han de confiar en nuestra técnica basada en la ecografía intravascular (IVUS)
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¿Por qué el umbral del dolor cambia de unas personas a otras?

¿Por qué el umbral del dolor cambia de unas personas a otras?

A lo largo de este blog, hemos repetido en numerosas ocasiones que las personas que quieran saber cómo aliviar el dolor de las hemorroides han de confiar en nuestra técnica basada en la ecografía intravascular (IVUS). La cuestión es, ¿qué nivel de dolor se considera suficiente para intervenir? ¿Por qué unas personas parecen sentir más dolor que otras? Resolvemos estas cuestiones en esta nueva publicación.

Para responder a la pregunta que acabamos de plantear nos tenemos que remitir a un término que seguro que te resulta familiar: el umbral del dolor. Se puede definir como la intensidad mínima de un estímulo que despierta la sensación de dolor. Dicho de otro modo, la capacidad que tenemos las personas de soportar la sensación de dolor. Cuando se dice que alguien tiene el umbral del dolor alto, significa que tiene mayor capacidad para tolerar la sensación de dolor. Es decir, quien tiene el umbral alto siente menos dolor que quien lo tiene bajo. No obstante, la percepción del dolor varía mucho en función de las personas mientras que el umbral como tal apenas lo hace. Esto quiere decir que en la percepción del dolor influye notablemente el aspecto subjetivo. Lógicamente es algo que depende de factores como el contexto, las circunstancias y el estado físico y psicológico del paciente de IVIS MED. Por eso, la sensación de dolor puede variar de mayor a menor grado. Insistimos en que numerosos estudios han demostrado que la tolerancia al dolor tiene un poderoso componente psicológico.

¿Hay diferencias entre hombres y mujeres?

Estudios como el publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences afirman que las mujeres tienen el umbral del dolor más bajo que los hombres pero que reaccionan mejor a los analgésicos. Se debe a la proteína llamada GIRK2, presente en el organismo masculino y que transmite el dolor con menor intensidad que en las mujeres. También se ha estudiado que, con el paso de los años, el umbral del dolor disminuye. Por eso, las personas mayores tienen una tolerancia menor al dolor que las personas jóvenes.